Disquisiciones sobre literatura, cine, música y temas de actualidad.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Stendhal(I). La cartuja de Parma

Como no podía ser de otra manera, mi primer post debe estar dedicado a Henri Beyle, más conocido como Stendhal, autor francés de magnificas novelas del siglo XIX, y uno de mis autores predilectos. Es por ese motivo, que el nombre del Blog sea “To the Happy Few”, ya que así es como termina el autor la novela de “La Cartuja de Parma”. La razón, Stendhal, aunque parezca increíble, fue un autor sin éxito entre los lectores de la época y sin demasiado respeto entre sus colegas (excepción de Balzac), y por ese motivo el dedicada sus libros a (según la traductora del libro) sus pocos lectores, esa inmensa minoría que reconocía su talento como escritor, como seguramente suceda con este blog (en cuanto a los pocos lectores se refiere) y de ahí que lo haya seleccionado.

Una vez aclaradas las motivaciones del titulo de blog, podemos comenzar, si os parece, a comentar la obra en sí misma. Recuerdo que el libro lo compré como recomendación de un amigo, y desde que comencé a leerlo, no pude parar (también hay que decirlo, que fue en verano, y tenía todo el tiempo del mudo), es un libro directo, conciso en las descripciones de situaciones, brillante en sus exposiciones ideológicas y emocionales, y muy interesante y divertido en la sucesión y encadenamiento de las situaciones que viven sus personajes.

Desde el principio, Stendhal hace que el lector sienta un cariño especial por Fabricio del Dongo, personaje protagonista de la historia que sirve al autor de hilo conductor en su historia por la convulsa Francia de principios de siglo XIX y sobre todo de Italia, y sus estados principescos, en este caso Parma. Fabricio es un idealista puro, joven entusiasta capaz de renunciar a las comodidades en su “casa” junto al Lago de Como, e ir a pelear (en Waterloo?) por lo valores de la Francia de Napoleón, muy contrarios a los valores familiares y que le traerán importantes problemas. De igual forma, Fabricio es un idealista en el amor (pese a que lo descubre tarde), ya que hay un momento en la obra en que Fabricio elige el amor antes que la falta de libertad, comodidades y reconocimiento social, reflexión esta muy interesante , porque en el fondo es cierto que la libertad y el amor son enemigos (bajo una concepción clásica del mismo, por supuesto). Como contrapartida a esta visión idealista de la vida, Stendhal pone en escena al magnifico Conde Mosca, inteligente, audaz, y eminentemente práctico en sus juicios y acciones, por el que el lector siente rápidamente una admiración por su facilidad para resolver los problemas políticos, sociales , amorosos, e incluso de personalidad del Príncipe de Parma. Como punto final, el autor incluye el personaje femenino (no podía faltar) de la Duquesa Sanseverina, tía de Fabricio y fiel admiradora y mecenas de éste (incluso amadadora?), amada y amante del Conde Mosca, y que derrocha elegancia e inteligencia en todo lo que acontezca a su alrededor (el otro personaje femenino de la historia, Clelia Conte, es menor en mi opinión).


Así, con estos tres personajes el autor se mueve a partes iguales por los acontecimiento públicos de la corte de Parma, los cuales narra a la perfección, como por los acontecimientos sentimentales de Fabricio, el Conde M* y la Duquesa; amor, amantes, celos, desesperación, política, cortesanos, iglesia, y guerra, se encuentran en este libro, cuyo único pero, en mi opinión es el acelerado final (impuesto por los editores según parece) pero que no desmerece en absoluto esta obra maestra de la novela.


Esta novela contiene pasajes memorables, que hacen que me quede un recuerdo permanente de La Cartuja; además de la ya comentada batalla con Francia, la presentación de Fabricio ya adulto al Príncipe de Parma y la interesante conversación política/ social que mantienen, las reflexiones de Fabricio en la carcel de la Torre e Parma, y los momentos de tensión en la corte en los que la Duquesa trata de salvar la vida de su amado Fabricio al Príncipe y a su madre, su pasión contenida, e incluso los sermones del Fabricio sacerdote.



Así pues, mi recomendación para todo aquel que no lo haya leído, y para el que lo haya leído espero sus opiniones.

1 comentario:

Irène dijo...

Daniel,
He llegado a tu blog precisamente buscando sobre el término "happy few" porque:
Hoy pretendo comenzar la lectura de "Rojo y negro". En el prólogo el traductor cita al propio Stendhal que dedica el libro "Henry Brulard" a "unos amigos desconocidos, a un puñado de elegidos que se parecen a mí: los "happy few"".

Enhorabuena por el blog, te leeré.

Saludos